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¿Resfriado o sinusitis?

Escrito el 19 mar 2012
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Cuando los síntomas de un resfriado no disminuyen o empeoran después de una semana, puede derivar en sinusitis. "En la actualidad, el término correcto para denominarla es rinosinusitis, y se refiere a la inflamación de la mucosa de las fosas nasales y de los senos paranasales (cavidades situadas a los lados de la nariz)", señala el otorrinolaringólogo Guillermo Guerra Gil de Leyva, quien la considera un problema de salud importante por el ausentismo escolar y laboral que provoca, así como por el alto costo de su tratamiento tanto médico como quirúrgico. Generalmente es causada por una infección viral, bacteriana o micótica de las vías respiratorias altas. Cuando los conductos de drenaje de los senos paranasales se bloquean o acumulan demasiado moco, las bacterias u otros gérmenes se multiplican fácilmente, provocando manifestaciones como congestión nasal, producción de moco, descarga retronasal, tos, dolor de cabeza, fiebre, presión facial, alteraciones en el olfato, dolor faríngeo, cambios en la voz, cansancio e irritabilidad. "El funcionamiento normal de las cavidades nasales depende de la permeabilidad de los conductos, del correcto funcionamiento del aparato mucociliar y de la adecuada cantidad y calidad de las secreciones", explica el especialista en cirugía estética nasal. "Por tanto, cualquier factor que altere dichos elementos es capaz de desencadenar la enfermedad". La rinosinusitis se clasifica según el tiempo de duración: aguda cuando se resuelve en un período menor a 12 semanas, y crónica cuando el tiempo es mayor. "En base a la extensión y a los senos paranasales afectados se clasifica en maxilar, etmoidal, esfenoidal y/o frontal", añade Guerra Gil de Leyva. Tratamiento La mayoría de las rinosinusitis es curable con tratamiento médico, generalmente a base de antibióticos, vasoconstrictores nasales, corticoides tópicos y/o sistémicos, analgésicos y antipiréticos, así como lavados nasales con agua salina, vaporizaciones e hidratación adecuada. "En un pequeño porcentaje de personas es necesario realizar tratamiento quirúrgico para resolver el problema, sobre todo cuando se trata de casos crónicos, cuando existen anomalías anatómicas o enfermedades coadyuvantes predisponentes", manifiesta Guerra Gil de Leyva, quien señala que los avances en técnicas quirúrgicas vía endoscópica han reducido el tiempo de recuperación y la morbilidad. Por su parte, el otorrinolaringólogo Lino Guevara Maldonado señala que los tratamientos se individualizan según la situación de cada paciente. "Hay quienes tienden a desarrollar problemas recurrentes o cuadros crónicos porque son alérgicos, tienen problemas anatómicos como desviación de tabique, son fumadores o están expuestos a la inhalación de solventes o productos químicos", explica. Guerra Gil de Leyva añade que los riesgos aumentan cuando se padece rinitis alérgica, rinitis virales, tumoraciones, infecciones dentales, factores ambientales, variantes anatómicas como deformidad del tabique nasal, enfermedades inflamatorias, reflujo faringo-laringeo, cuerpos extraños, fibrosis quística y síndrome de Kartagener (alteración que afecta a todos los epitelios ciliados del organismo, entre ellos los de las vías respiratorias y los senos paranasales). "La cuestión es consultar al especialista para que determine si se trata de una gripe mal atendida, que es lo más común, o si existen problemas asociados que estén provocando el problema", comenta Guevara. Una rinosinusitis crónica puede ocasionar problemas de olfato, acumulación de mocos, mal aliento, obstrucción en la ventilación, dificultad para respirar y ronquidos. Si no se atiende oportunamente y el paciente tiene alguna enfermedad asociada la infección puede extenderse hacia los ojos, incluso al cerebro. "Ahora es muy raro que esto ocurra, pero puede ocasionar problemas en la órbita de los ojos, y en casos drásticos, puede afectar el cerebro con una meningitis o absceso cerebral", indica el especialista. Así que ante cualquier manifestación de rinosinusitis mejor acude a revisarte para que no dejes de respirar con normalidad. Recomendaciones preventivas: - Evitar infecciones de la vía aérea superior. - Mantener un estado de nutrición e hidratación adecuado. - Evitar alergenos y humo de tabaco. - Utilizar solución salina para lavados nasales. - Evitar la natación en aguas cloradas.
María Fernanda Torres
Agencia Reforma

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