Opinión

Arenas movedizas

0
21

Un estudio acucioso de la magnífica periodista de investigación, la mexicana Karla Iberia Sánchez, devela una situación bastante preocupante que está ocurriendo en su país.

Viajando por el norte de México, más exactamente por Baja California, descubrió unos gigantescos cráteres en la zona arenosa o desértica de ése Estado, a tiempo que halló claras huellas de camiones que conducían hacia un muelle, por lo que no tardó mucho tiempo en encontrar que la arena se la estaban llevando hacia Estados Unidos.

Según sus investigaciones, más de siete millones de toneladas de arena han salido en barcazas hacia U.S.A., ya que las leyes norteamericanas prohíben la comercialización de sus propios desiertos, porque según éstas, su explotación afecta irreversiblemente los ecosistemas y en especial los nacimientos de aguas, pero ello no impide que la compren en México.

La arena mexicana es utilizada para crear playas artificiales y más que todo en la construcción de carreteras y puentes que requieren premezclas e igualmente en la industria de la finca raíz, donde el auge del mercado de las edificaciones requiere más día a día esta materia prima.

El negocio es tan bueno que los gringos pagan 4.40 pesos por un metro cúbico de arena mexicana (de mejor calidad), es decir un poco menos de 50 centavos de dólar, mientras que aquí vale el mismo metro cúbico, 25 dólares. Por eso han pensado en construir una banda transportadora que llevará la arena desde Mexicali (México) hasta Calexico, Estados Unidos.

Ya el presidente Busch firmó el permiso para que la banda cruce la frontera.

Lo más irónico del caso es que fue la Comisión del agua de México, la que autorizó la explotación de la arena, sin medir las consecuencias, pues esta explotación puede dejar sin agua a la zona de Baja California y en especial a la ciudad de Mexicali.

Además en junio del año pasado se inició el revestimiento del Canal Todo Americano, que es nada menos que el cauce del río Alamo, y cuyas filtraciones al subsuelo alimentan los acuíferos del Valle de Mexicali, pero con el revestimiento de concreto, que utilizará mucha arena para las premezclas, México perderá más de 80 millones de metros cúbicos de agua cada año, que podrían abastecer a más de 800.000 personas.

Toda la Baja California, tradicionalmente seca, quedará sin humedales y lagunas que son las que le han permitido subsistir hasta ahora, tierras que hoy se cultivan ya no lo serán más y miles de mexicanos quedarán sin empleo y una hambruna puede llegar a esta zona.

Aunque esta situación no ha llegado a la gran prensa mexicana, si ha despertado a las asociaciones ambientales de Estados Unidos, quienes presentaron hace algunas semanas un recurso de amparo ante las cortes, pidiendo que se suspenda el revestimiento del Canal Todo Americano, argumentando, además de las consecuencias ecológicas, el hecho de que, según ellos, decenas de mexicanos empobrecidos por la escasez de agua, cruzarán la frontera en busca del trabajo que perdieron en su país.

A tiempo que las grandes empresas norteamericanas compran a precio de “sale” los recursos naturales de nuestros países, su gobierno cierra la frontera a todos los desempleados que genera este proceso. A nombre del libre (?) comercio pide abrir los mercados mientras que su Congreso en pleno, tramitó un proyecto de ley que pretende construir un infame muro, para “separarse definitivamente” de Latinoamérica.

Y hablando del despreciable muro, ¿saben ustedes de dónde va a salir la arena que se necesita? y ¿Cuál va a ser la mano de obra?

¡Muy sencillo, pues de México con mano de obra mexicana, y todo pagado en pesos mexicanos, obviamente!