Sin garras ni colmillos, los Pumas caen por la mínima

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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., enero 8 (EL UNIVERSAL).- Ni siquiera les sobraron fuerzas para hacerse algún reclamo, mucho menos deseos.
Los Pumas caminaron en silencio rumbo al vestuario, con las miradas absortas y las quijadas apretadas. Frustrados por caer en un partido (0-1) que parecieron dominar, aunque el rival les superó en cuanto a astucia y efectividad.
Alejandro Palacios dio una mano al San Luis con su deficiente vuelo en aquel disparo. Jehu Chiapas encontró premio a su valentía con el gol que marcó la diferencia (42’); sin embargo, contó con la invaluable colaboración de “El Pikolín” arquero.
Él lo sabía. Por eso tardó tanto en reincorporarse, mientras casi todos los potosinos festejaban el tanto. No lo hizo el jugador que subió su nombre a la marquesina, como muestra de respeto al club que lo formó.
Sólido mazazo a un conjunto que parecía más dueño del encuentro después de la expulsión de Aníbal Matellán (34’). El defensa central cayó en la batalla de sentimientos frente al pícaro Martín Bravo, quien no pudo redondear su actuación.
Tuvo la oportunidad de hacerlo en un par de ocasiones, al igual que Eduardo Herrera y Javier Cortés. Casi siempre aquejaron falta de sangre fría. Cuando la tuvieron, Óscar Pérez se erigió como el héroe del equipo dirigido por René Isidoro García.
No podía ser de otra forma. El juego tenía una dedicatoria bastante especial. Hace unos días perdió a su padre. Cada lance era un sentido homenaje a él.
Contuvo el llanto tras el silbatazo final de Ricardo Arellano. Una mirada al cielo, las manos en el corazón y un nudo en la garganta.
“Fue muy difícil [conseguir el triunfo]”, aseguró “El Conejo”. “Se complicó el partido con la expulsión”.
Lo que orilló al estratega potosino a ceder la iniciativa por completo. Deseaba presentarse con una victoria, sin importar las formas. El experimentado portero fue su escudero durante la batalla.
“Gracias a Dios estuve atinado y hay que seguir trabajando”, apuntó el veterano meta. “Ellos [los Pumas] son muy intensos y corríamos el riesgo de que nos hicieran daño al darles el balón, pero lo resolvimos bien”.
No sin antes padecer varios sobresaltos en los minutos finales, esos que se caracterizaron por el ímpetu de un felino herido, que acorraló a su presa, aunque jamás fue capaz de asestarle un zarpazo mortal.
Darío Verón fue un atacante más. Desesperado, el nuevo capitán universitario infundió temor en el área local. El problema es que también le faltó puntería.
La tristeza que reflejó al oficializarse la caída auriazul resultó el mejor ejemplo del sentir puma. Guillermo Vázquez prometió entrega. La hubo, mas en el futbol no es suficiente.
Por otro lado, en un partido para el olvido, el Santos Laguna no pudo hacer valer su condición de local al igualar sin goles ante un Pachuca que se paró de buena manera sobre el césped del estadio Corona para obtener su primer punto como visitante en el naciente Clausura 2012.
En otro frente, con dos goles del ecuatoriano Walter Ayoví (a los minutos 53 y 55), el conjunto de los Rayados del Monterrey debutó de la mejor manera en el Clausura 2012 al imponerse 2-1 a los Jaguares de Chiapas, por quienes descontó el colombiano Jackson Martínez al 80’.